Vuelve
La tormenta azota
afuera, mi alma continua en vela.
Lagrimas secas cascarillean al rozar mis mejillas.
Labios secos son los míos, secos porque sellan intrigas.
Acongojado el corazón palpita débilmente, su eco retumba en
la lejanía.
Oscuras las horas nocturnas.
Oscuras como el café.
Oscuras como tus ojos.
Oscuras como mi mente.
Llenos de ironía son mis suspiros, pesadas mis pestañas,
pesadas como la vida.
Cuanta penumbra, cuanta soledad,
Las alas rotas de un ángel oigo con fuerza aletear.
Gotas resbalan lentamente por la ventana, y tu recuerdo al
partir se difumina.
Las cicatrices de un amor mal curado escuecen de nuevo, alma
mía...
¿Destino querido? Cuán amable mentira.
Cuanto odio desde entonces las despedidas.
Dulce tu último beso, amargo y venenoso.
Cada noche me levanto y camino en desespero, pero no, nada
ocurre.
No hay sombra en el portal, no hay huellas en el felpudo,
tampoco canta el búho.
No canta hoy, ni mañana, ni nunca.
Seductor el insomnio, quisquilloso mi subconsciente.
Dionisio y Apolo debaten, nueva y arduamente.
El corazón y la mente.
Los míos por lo menos rara vez desean y anhelan lo mismo.
Vuelve, o llévame contigo.
Vuelve porque me duele la vida.
Vuelve porque me duele la muerte.
Vuelve porque no sé cómo vivir sin tenerte.

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