La sonrisa de Monalisa: introspectiva a través del arte
La película “la sonrisa de
Monalisa” se sitúa en el contexto social y político estadounidense de 1953,
pone como escenario además uno de los colegios más tradicionales: Wellesley.
Narrado en un marco de posguerra y guerra fría, este film tiene como
protagonista a Katherine Watson una brillante maestra de historia del arte que
desafiará los estándares conservadores del colegio y de la sociedad que la
rodea.
En la cinta, puede apreciarse
desde un primer momento el choque entre dos posturas: el conservadurismo y el
progresismo. Este mismo choque se traslada no únicamente al ámbito ideológico,
sino que también logra hacerlo en el plano educativo. Esta ruptura que existe
entre lo tradicional y lo moderno está representada también en el arte. Este
precepto está presente en cuanto el arte moderno busca romper con el pasado.
Desde la educación
Durante la primera clase de
historia del arte, la profesora se encuentra con un alumnado que conoce todas y
cada una de las obras que está presentando en pantalla, su datación, sus
características particulares y su significado. Este conocimiento sin embargo ha
sido obtenido mediante la memoria, las alumnas han memorizado el libro de texto
previo a la primera clase. Sin embargo, no han podido realizarse una pregunta
fundamental: ¿Qué es el arte?
En la segunda clase, la profesora
decide romper con esta conducta memorista y conductista Plantea ante ellas la
obra “cadáver” de Soutine, datada del año 1925 y perteneciente al movimiento
expresionista. Chaim Soutine a su vez ser relacionado con el arte contemporáneo,
pues autores como Van Gogh o el Greco influyeron en su obra. Es en este preciso
momento en que las alumnas realmente comienzan a preguntarse: ¿Qué es arte?
¿Tiene estándares? ¿Cómo y quién decide qué es arte?
El método de enseñanza cambia,
las estudiantes comienzan a deliberar al respecto, comienzan a sentir
curiosidad, son capaces de plasmar sus ideas y criterios sin la necesidad de un
libro de texto. Este comportamiento tiene impacto no únicamente a nivel
educativo, sino que cuestiona también el rol de género que cumplen las chicas
en su sociedad.
El arte y la sociedad de consumo
El arte comienza a ser una forma de
interpretar la vida misma, esta premisa queda clara en cuanto se hace
referencia a la obra de Vicent Van Gogh, específicamente a “los girasoles” una
serie de 14 cuadros iniciada en 1888 y perteneciente al postimpresionismo.
Mediante esta obra Katherine deja una conclusión en el aire “pueden ajustarse a lo que los demás esperan
de ustedes, o ser ustedes mismas”.
El artista será usado nuevamente
cuando se analiza porqué un kit de pintura, ingeniado para el consumo en masa que promete al consumidor convertirlo en “Van Gogh”. La idea de “todos pueden ser
Van Gogh” mediante instrucciones establecidas hace asumir al consumidor que el
arte y el estilo pueden venderse en caja.
Expectativas sociales y roles de género
Esto, es extensible a las
expectativas que tiene la sociedad de Wellesley acerca de sus estudiantes:
siguen instrucciones para convertirse en esposas y amas de casa. Están a la
espera de una propuesta de matrimonio, es lo que les han inculcado, es lo que
esperan de ellas.
Este particular contexto en donde
reina la tradición, donde toda acción fuera del status quo es considerada
“subversiva”, plantea que existe cierta represión de pensamiento, que se
traduce al final del día en el condicionamiento de ciertas libertades
individuales. El papel de Katherine como docente es estimular el pensamiento
crítico en sus estudiantes, mismo que se traducirá en decisiones individuales
que puedan hacerlas sentir realizadas como personas.
La docente, intenta inculcar este
precepto cuando lleva a las estudiantes a observar la obra de Jackson Pollow,
un artista contemporáneo. Esta obra está cubierta de pintura all-over y
representa en toda amplitud; libertad. Libertad de crear, de hacer arte. Las
alumnas tienen únicamente la tarea de observar.
La obra es plenamente subjetiva,
lo que permite al observador interpretar desde una perspectiva
individual. Esta obra rompe paradigmas establecidos por las mismas escuelas de
arte.
Representa a su vez la libertad de decidir
aquello que realmente quieren en la vida. Son chicas brillantes e inteligentes,
sin embargo, durante toda su enseñanza se les ha inculcado la obediencia, esta
obra propone la idea de que tienen la oportunidad de interpretar y decidir por sí
mismas.
Una de las obras más importantes
de Leonardo Da Vinci, también es introducida en el guion, “La Monalisa”. Esta
pintura representa la propia perspectiva que tenía Leonardo de la vida. Este
mismo consideraba que la verdad, que lo real; era lo bello. Que lo bello
enaltece como consecuencia lo real. Consideraba así mismo que lo real solo es
comprensible cuando se estudia, cuando se comprende. El concepto de belleza
normativa es cuestionado en su obra.
Casi al final de la cinta, se
presenta la escena en donde una de las alumnas que contrajo matrimonio decide
finalmente divorciarse pese a la presión familiar y social. Desafía las
imposiciones de su madre cuando le cuestiona: “¿Se ve feliz la Monalisa?”
Lo bello, por lo tanto, no tiene carácter normativo, es lo real lo que resalta la belleza. Esta alumna es capaz de cuestionarse si el seguir las pautas la hará feliz, si todo aquello “que siempre ha deseado” le merece la sumisión y la humillación a las que se ve sometida.
Lo bello, por lo tanto, no tiene carácter normativo, es lo real lo que resalta la belleza. Esta alumna es capaz de cuestionarse si el seguir las pautas la hará feliz, si todo aquello “que siempre ha deseado” le merece la sumisión y la humillación a las que se ve sometida.
Conclusiones
La cinta es capaz de presentar
una estrecha relación entre el arte y la vida de los individuos. El arte lleva
al cuestionamiento, al pensamiento crítico y por ende plantea cierto precepto
de libertad. No existe sin embargo adoctrinamiento, la profesora simplemente
invita a sus alumnas a pensar y a descubrirse a sí mismas a través del arte.
Las constantes referencias a
obras, hacen que las estudiantes puedan cuestionarse en todo momento el rol que
han asumido inconscientemente mediante una educación conductista. Cabe recalcar
que esta actitud conductista es además resultado de un contexto social y
político donde reinaba la paranoia y se consideraba necesario establecer roles
fijos de género.
El choque que existe entre dos
visiones diferentes del arte, se está traduciendo a lo largo de toda la cinta
en todos los ámbitos: político, ideológico, social y educativo. Finalmente,
esta introspectiva que realizan las alumnas a través del arte las lleva a
cuestionarse su papel, a decidir que realmente quieren ser en la vida y a tomar
decisiones de manera autónoma y autosuficiente, logran desafiar de manera
elocuente, “el papel para el que han nacido”.




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