El gobierno de los príncipes: Conceptos y análisis
Bien común: El
gobernante debe procurar el bien común,
como si fuera el suyo propio. Parte desde
la visión aristotélica, aseverando que el bien individual está directamente
comprendido en el bien colectivo, el bien común es por lo tanto el objetivo de
toda sociedad, gobierno y acción política.
Justicia:
En la justicia está plasmado el bien común, por ende esta virtud determina el
correcto funcionamiento de la sociedad, el bien común es alcanzable mediante la
virtud de la prudencia. Por ende, ambas son complementarias.
Monarquía: Santo
Tomás considera que es una forma de gobierno pura, en cuanto la mejor, debido a
la asociación directa que existe entre el rey y Dios, entre el reino terrenal y
el reino divino. Toma el concepto aristotélico de “orden universal” para asumir
que tanto el reino terrenal como el monarca están hechos a semejanza de Dios.
Por ende la monarquía es un designio divino.
Unidad: Santo
Tomás concibe el concepto de unidad desde la complementariedad del alma y el
cuerpo, esta viene dada por condición natural y es necesario que se mantenga
para la supervivencia. Es por lo tanto que la agrupación de seres humanos en
sociedad sea plenamente natural, es además esencial que la unidad de la
sociedad se mantenga, pues de este modo se asegura la supervivencia de la
misma. Esta unidad permite además llevar a cabo de manera correcta todas las
actividades que llevarán al bien común.
Policía: La
Policía es una forma pura de gobierno que se deriva del gobierno justo
impartido por soldados. Es decir que estos posean la facultad de gobernar a la
sociedad en función del bien común.
Concepto de Hombre: El
hombre es una creación de Dios, por ende su existencia es perfecta y positiva.
Posee el alma y el cuerpo, además de la razón. La
relación complementaria que existe entre
alma y cuerpo la que permite concluir a Santo Tomás la necesidad natural que
posee el hombre racional de formar sociedades. De la complementariedad también
surge la conclusión de cuál es la mejor forma de gobierno, y el perfil que debe
tener el gobernante para cumplir con los preceptos divinos.
Divinidad: Si
bien el autor considera que Dios es perfecto, contempla también que el hombre
puede obtener perfecciones de su relación metafísica con Dios. Es la búsqueda
del hombre de vivir bajo los preceptos divinos. Es esta divinidad además fuente
de legitimidad.
Estado: El
Estado para el autor, es justo antes que legítimo. La correcta conformación de
este Estado se apoya en las virtudes capitales: Justicia, fortaleza y templanza.
A su vez establece que la prudencia es la virtud capital. Si tanto los súbditos
como el gobernante son capaces de cultivar estas virtudes el Estado será justo.
Pues de este modo se cumplen con los preceptos divinos del mundo celestial y de
Dios.
Tiranía: La
tiranía es una forma impura de gobierno que se deriva del desconocimiento de la
justicia. Es por lo tanto la priorización del gobernante hacia sus intereses
personales y el desentendimiento de los intereses de sus súbditos. No obstante
la tiranía recae en una importante conclusión: un gobernante amado posee
legitimidad y por lo tanto autoridad. El mandato del tirano, por el contrario
es efímero.
Dios: Santo
Tomás comprende que Dios engloba el concepto aristotélico de “orden universal”
la imagen de este ser supremo está concebida desde su cosmovisión cristiana.
Más su rol no es netamente espiritual, también es netamente político, engloba el ser del hombre al igual que el ser
de la sociedad. La existencia de Dios es incuestionable, por esto mismo
establece la necesaria relación entre fe y razón, llevando a cabo la suma
teológica aquella que permite la explicación racional de la existencia de Dios.
Por ende Dios es un todo, de él, parte todo, incluido el designio divino de
gobernar que posee el monarca.
Iglesia: La
iglesia es un apéndice del reino divino en el reino terrenal, posee por ende la
capacidad de guiar a los hombres por el camino de la rectitud que les permitirá
vivir bajo los preceptos divinos. De modo que es el puente que permite al hombre
alcanzar el paraíso.
Fe: La
fe es una virtud que trasciende, por ende permite el reconocimiento de la
existencia de Dios de manera natural e inherente. Es decir la existencia de un
orden universal que toma la forma de un Dios todo poderoso es incuestionable.
Es deducible naturalmente y por ende evidente.
Razón: La
razón es análoga a la fe. Santo Tomas comprende al hombre al ser, como una
complementariedad que parte de la
relación cuerpo-alma. Del mismo modo fe y razón se necesitan para subsistir. La
razón además es natural en el hombre, ha sido dotado de ella de manera natural.
Le permite a este tener concebir una finalidad, que constará con una
intencionalidad marcada por la razón.
Alma:
El autor concibe el alma desde una visión aristotélica, plantea que el alma es
la que permite al hombre y a todos los seres vivos percibir y tener noción de
su existencia. El alma es también obtenida por relación natural, más esta debe
ser cultivada, es necesaria del mismo modo para el cuerpo. Ya que permite al
hombre tener noción de todas sus necesidades y funciones naturales, de modo que
puede servirse de estas o mantenerlas bajo control para su supervivencia.
Paz: Es
la virtud que conduce al hacia la rectitud, es decir a realizar actos
bondadosos y correctos. Engloba la armonía entre las partes de un todo, esto
quiere decir que engloba de algún modo la relación gobernante-gobernados. Debe
ser procurada por el gobernante pues imprescindible para llegar al bien común,
comprende la relación inherente entre el bien individual y el bien colectivo.

Comentarios
Publicar un comentario