Lilith

Hola gente de Tumblr, soy una bruja argentina de 21 años. Mi nombre es Paula, soy practicante de Wicca y abro este blog para compartir información sobre la misma ya que creo que a mucha gente le...

Lilith contempla la noche estrellada a través de sus ojitos color verde lima, fascinadas sus pestañas rizadas parpadean, sus pómulos pronunciados se ensanchan al son al que bailan sus hoyuelos profundos, dándole su rostro ovalado el semblante de una muñeca de trapo.

Por su metro sesenta y tres trepan las consignas de despedida de su padre que partió poco después del año noventa y seis. Han pasado diez primaveras, no lo ha vuelto a ver. Existen tantas promesas de vuelta, incumplidas, como flores chiquitas color cielo se estampan en el lienzo blanco de su croptop veraniego.

Una lágrima traviesa se escurre por su tez morena y la muchacha intenta difuminarla restregándose a consciencia la punta de su nariz respingada; supongo que está harta de atragantarse con palabras nunca dichas. Esas exclamaciones mudas, en las que subyacen un mal carácter y una altivez que parecen haberse esfumado en la risa de aquel amigo primero, único y verdadero, que se despidió-que sorpresa, también-en la noche de un frío enero a las diez.

Ya no siente la calidez; sus expectativas entorno al otro son tan ásperas como ese jean color agua que estiliza sus piernas largas-y que suerte-porque el camino será arduo. Tan arduo como lo anuncia un diminuto tatuaje que se hace cuna entre sus clavículas pronunciadas. “Keep Holding On”.

Y es que, aunque parezca que está reseca emocionalmente, aun cree tantito en la magia. Pero solo en las noches de luna llena. Cuando los reclamos y chanclazos de su abuela se pierden en el humo de la mina de carbón que llega desde la ciudad aledaña, cuando se esfuman también las esperanzas del retorno de una madre ausente.

¡Pobre muchacha! Todavía cree que tanta desolación cabe desdibujada en su ascendente en piscis y su signo solar en tierra.

Y rehúye y no suelta prenda sobre su complejo lienzo astrológico de abandonos, despedidas y sin sabores, mientras su mentón altivo y sus labios gruesos recitan cautivos

“Cada tirada de mis cartas del tarot, a tan solo diez”

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