Punto final
La memoria
se escurre en el estallido de la lluvia sobre el pavimento; tanteo la humedad
en mi lengua, mientras mis labios resecos tararean nanas de anhelo y nostalgia.
Mi mirada se pierde en la expectativa necia de tu encuentro; en tu recurrente
pasar por el pórtico en el que se ahogan noche a noche mis frustraciones, mis
conversaciones en soledad.
"(...)"
Ni siquiera
cuando nuestras palabras torpes se perdían en el choque necio de nuestros
labios, ni siquiera cuando nuestras formas de niños se ahogaron en el tiempo,
ni siquiera en la plenitud de las certezas, en plena consciencia…
-nunca, jamás,
aprendimos a querer sin lastimar-
Y hoy amigo, tengo que confesarte, aunque te (nos) duela...
La vida nos
llegó y nos encontró vacíos.
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