Manifiesto
No puedo negar que me siento una
persona profundamente desgraciada en estos momentos, pero una desgracia entre
tantas, que parece tener fácil cabida y de tan fácil que ya ni se siente,
quizás eso sea lo más doloroso. Diría lo siento, pero no creo deberle perdón a
nadie, por lo menos no a quienes me presupongo que irá dirigida esta nota;
público en general. Las personas no somos lo que parecemos ni construimos muros
afuera, en el fondo, muy en el fondo se encuentran escondidas cosas que jamás
nos atrevemos a confesar y que duelen como el infierno.

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