About expectations and reproaches



Los moldes tan precisos y perfectos, tanta expectativa y tan poco consuelo...¿Quiere que le diga algo? Estoy cansada ya de intentarlo...sí, de entrar en esos estrechos moldes de arcilla. Y es que no lo consigo, mire usted que me ha quitado el sueño, le confieso que incluso he intentado lijar mis formas para que encajen de una vez por todas, pero nada. 

Cuando era chiquitita del tamaño de un maní el monstruo de la culpa me reprochaba sin cesar: ¿Porqué no así? ¿Porqué no como todos? ¿Qué me diferencia? Cuando crecí, comprendí que daba igual, que poco importaban las explicaciones y que poco tenía yo de extraña o de diferente, simplemente me rehúso a encajar, sus modos y sus excesivas moralidades me causan sarpullido.

Que sí hay que llevar la falda siempre a juego con los zapatos de charol, que si las buenas niñas no responden, que si son recatadas, que si son vírgenes y luego sumisas, que asumen su rol, no cuestionan, sonríen de lado y se muerden los labios, guardando las palabras sin chistar. Que son bellas, todo-terreno y siempre están a la altura, amables, dóciles, maternales y cálidas...

¿Puedo decir ya que todo eso es basura?
¿Hace falta más tormento? 
Deje le recalco que:

Yo decido, que
                       Cuando
                      Donde
                     y 
                      Como

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