Sentimientos en barro



La desolación ha tatuado desde hace mucho tiempo sus intenciones en mi piel. Sé que poco puedo hacer, que poco queda por intentar. Yo ya lo sé, que mis pasos errantes por este mundo ajeno, no me pertenecen. Y me gustaría comprender, tan solo para poder arrancar el dolor que me oprime el pecho. 

Por mis deseos egoístas he pagado un alto precio; mis ilusiones y anhelos. Tal vez, esa es la razón del fuego que soy incapaz de apaciguar, tal vez por eso el tormento. La mascara que esculpí tan minuciosamente en vida se ha hecho añicos, ahora descansa bajo las raíces de la poma fúnebre. Y aunque me siento libre, de odiarte, de amarte, de reprocharte...al final de cada día poco importa. Soy incapaz de mantenerme a tu lado, la ternura de tus ojos de amante me es esquiva, mi piel ahora es pálida y fría.

Recorreré resignada el camino, asumiendo mi destino, hasta que llegue mi fin, y el recuerdo dulce de tus ojos ámbar me acompañe hasta la eternidad, donde no existe el olvido.

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