El arcoíris de la luna
El sol se pondrá y llegará la noche,
Las cortinas de mi ventana desaparecerán al roce del viento,
Y yo, que observo, hecha de papel, me deshojare poco a poco,
Sonreiré mientras las gotas envenenadas de aire me arrancan
la piel,
De todos modos, yo nunca la he querido, mi cuerpo es puro
hueso,
Mi corazón parece haberse quedado en el vientre materno,
Así que la aspereza del tiempo no me da miedo,
La brisa comenzará a limpiar mis temores, lenta y
dulcemente,
Y aunque mis cicatrices arden como el infierno, nos
despediremos sin rencores,
Los malos tragos, aquellos cuantos amores, aquellos
crepúsculos con luna…los dejaré ir sin resentimientos,
Los lobos salvajes que aúllan en la montaña están
organizando mi despedida,
Y mi alma, mi alma se perderá en las raíces del húmedo
suelo,
Polvo somos y al polvo volvemos,
Las raíces me acunarán, meciéndome, mientras cantan una
nana, y lloran en silencio,
Las montañas negras se alzarán en el negro firmamento, y
cuando esté a punto de cerrar los ojos, cuando esté a punto de despedirme de
este mundo para siempre, lo veré,
Allí sobre los altos cerezos, firme y nítido, el arcoíris
que vive bajo el manto de la luna llena.

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