Luna Nueva
Escribo esto bajo el reflejo de la luna nueva,
Una luna sin rostro, sin forma, sin dueño, como yo.
Y pienso, no miento, que las palabras se me escapan, que no
sé ya como hablarlas,
Que solo hay tiempo, y en el tiempo, pura desolación,
Quisiera detenerlo, o detenerme, conjurar y romper
maldiciones,
Que destruyan las paredes, el lecho, y el cielo que las
ampara,
Dejar de dormir sobre mantas blancas, tan manchadas y rotas
como mi alma,
Contarle secretos al repostero de vidrio que me observa
desde la cama, e incendiarlo junto con los recuerdos que tan poca falta me
hacen.
Estaré muda, sobre los claveles desojados, hasta que llegue,
Hasta que la partida se haga inevitable,
Hasta que la ceniza cubra mis muros, y mis alas estén
muertas, pudriéndose sobre el marco de la puerta,
Diré incontables adioses que no me había atrevido a
mencionar hasta ahora,
Desapareceré en la fresca niebla del solsticio de verano,
Y caminaré sola, como desde, como para, siempre,
La soledad será quien duela, ame y bese mis pasos,
Que decir, luna sin cara, lo prefiero,
Prefiero el camino solitario, las nubes grises, y los campos
de flores congelados,
Sí, en ella, en este, pleno firmamento cubierto de
estrellas, puedo hallar lo anhelado,
La paz, bonita, vestida de negro, sin reproches, sin
exigencias, sin frenos,
No tengo miedo luna nueva, clávame la daga de cristal y
rásgame,
Rásgame en mil, aunque sangre, grite y niegue,
Besa mis labios tiernos y abrázame hasta que la muerte
llegue.

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