Salvación



El puente derruido se asoma tras la sombra de mi ventana, el sol leve y esquivo se esconde lentamente tras los matorrales. 

La calma reina y el sosiego envenena, que lejos estoy de mí misma y que poco me importa. El murmullo de las olas llega lento, en sinfonía. Los besos son amargos aquí, aunque en consecuencia la soledad resulte tan plena de vida.

El pecho descubierto y los brazos en alto, el mundo lentamente se va difuminando. Los limites no existen, poco importa que el dolor sea eterno, poco importa si acaso que dure un rato. Estoy tan hastiada, tan cansada, tan a medias… ¿Qué más da ya?


Que el agua lave todos mis males, aunque deba ahogarme y morir en ella.

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