Eterno
Vamos a perdernos es en la completa y absoluta oscuridad, adentrándonos
en un túnel donde difícilmente la luz llega. Donde los espejismos son recurrentes,
donde el veneno es más seductor que el trago amargo de aquella realidad que
parece habernos destinado el uno al otro.
Nos tomaremos de las manos de manera ingenua, nos
tantearemos en la oscuridad, solo para descubrir con certera tristeza que los
niños muertos de miedo siguen detrás de nuestra mirada.
Y para cuando el sol se ponga, ya habremos explorado torpe, vehemente
y violentamente cada parte de nuestro cuerpo. Entenderemos con saña de placer y
dolor, aunque la balanza este injustamente inclinada.
Entonces, las palabras se tornarán hermosas promesas y las
promesas crueles mentiras, pequeñitas, mal intencionadas, destructivas, pero
bastante más seductoras que la verdad atrapada en ellas: nada es para siempre,
aunque mintamos al respecto.
La luz de tus ojos lentamente se extinguirá, dejando paso a
la llama leve, constante y el mundo desaparecerá por completo. No existe nada
más allá de los límites de este reconfortante canibalismo emocional.
Para cuando el oxígeno se consuma, al igual que nuestro amor
de papel, frágil como barquito a la deriva: será demasiado tarde. Ya habremos
perdido de vista la salida y buena parte quienes siempre hemos creído ser. Que
se preparen los espectadores, que justo ahora comienza lo peor: la pérdida de
sentido común.
¿Y si no eres tú, quién soy yo? La sangre esta tan
diseminada y el alma tan malévolamente condicionada…ingenuos e idiotas. Con
certeza, el amor tiene más de mil aristas, los delicados capullos se tornan
mortíferas espinas.
Hemos llegado al final, las opciones y los caminos ya han
sido descartados. Ha valido la pena cada mísero segundo, cada sollozo, gemido y
jadeo.
El final es este; las cenizas.

Comentarios
Publicar un comentario