Hablando de malas costumbres...
Durante estos últimos meses me he pasado poco por aquí, más por cuestiones de la vida rutinaria, académica y pseudo laboral que por decisión propia, y no, no es una excusa aunque lo parezca. He tenido poco tiempo para pensar en mí a profundidad, he tomado un par de decisiones que me han mantenido en vida, y me han ayudado a encontrar un poco de paz emocional. Aún así el camino se me antoja todavía arduo y las crisis, en menor medida, siguen llegando.
Vaticinando sobre lo sencillo que es para mí, aceptar todas estas condiciones sin excesivos reproches he llegado a concluir, como todo el mundo me ha advertido, que estoy bastante hecha a la soledad. Una soledad que ha hecho mella en mí, sin darme cuenta y que es tan amiga mía como nadie, como nada. En mis silencios rotos capturo el mundo, y en ellos voy reconstruyendo parte de mi felicidad, voy componiendo esas piezas desarticuladas que tan fácilmente se han desojado, como margaritas.
Quizás sea cierto, y necesitaré siempre un lugar para refugiarme de un mundo ruidoso, excesivo y al que dificilmente en ocasiones, puedo encontrarle algún sentido. Tal vez, aunque repare las piezas, aprenda a respirar sin sentir el pecho apretado y vacío, aunque aprenda a dormir sin temores, a apagar todas las luces o descartar todos mis reproches...aunque logre todo eso y más, siempre, conservaré la belleza de los momentos a solas. Los trazos sobre el papel, la melodía de un piano, el imaginario de mis profundos y tan secretos anhelos...En definitiva, sí, todo lo que espero almenos es zambullirme en mi laberinto de emociones sin temerle al abandono, sin recurrir a ello como sentencia, sin cobardía, solo por placer, por convencimiento, por el mero gusto de mi propia compañía.
Bonne soirée mes amies.

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