17.
Me encontré frente al espejo,
Dejando atrás mi rostro y mis
formas de niña,
El rímel corrido, el tabaco en la
garganta,
La primavera número diecisiete había
llegado,
Los sueños forjados en el
columpio del patio de mi escuela se habían esfumado,
Como humo, como aire, como una
hoja de papel incinerada,
Me encontré, ahí, con el alma
rota,
Con los labios resecos, con las
promesas marchitas,
Me encontré, ahí, frente al
espejo,
Y en el reflejo alcancé a verlo,
El abrazo de la muerte y el roce
sobre mi piel.

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