Diferencia y Rizoma: repensar la realidad y cuestionar el conocimiento
Gilles
Deleuze (1925-1995) fue un destacado filósofo francés, considerado uno de los
principales autores de la diferencia junto a Michel Foucault y Jacques Derrida.
La obra de Deleuze toma forma en un contexto en donde la filosofía renegaba de
los elementos fundamentalistas que erguían el pensamiento y el conocimiento. Es
así como, en su obra pretende plantear elementos necesarios para la composición
de una filosofía moderna. Esta misma pretende evitar el uso de elementos
filosóficos fundamentalistas, tales como: el hegelianismo, el platonismo o el
mecanicismo. Deleuze plantea entonces el concepto de la diferencia, que entiende
al sujeto como un efecto del proceso dinámico y cambiante de las relaciones
diferenciales que lo conforman. Así mismo mediante la construcción conjunta
junto a Guattari, se presenta el concepto Rizoma. Mismo que complementa el
entendimiento dinámico sobre la construcción del ser. Se constituye así mismo
como un principio de variación continua, que permite la máxima posibilidad de
conexión con los eslabones subjetivos que forman parte de la realidad en la que
se ha sido educado.
En
el presente trabajo se procederá a describir como la noción de diferencia es un
resultante de la noción de identidad. Como, esta diferencia no es un elemento
ajeno o residual del ser, sino que, es elemento constitutivo de este.
Consecuentemente se describirá la analogía realizada por el autor entre
diferencia y repetición. Como, esta relación traza una interrelación entre lo
determinado y lo indeterminado. Igualmente, se expondrán los elementos del
pensamiento rizomático como mecanismo de fuga ante el pensamiento determinista.
Pasando a entender el conocimiento y la conformación del ser, realidad, como un
proceso dinámico en permanente reconstrucción.
Deleuze establece su noción de diferencia a
partir del cuestionamiento sobre el principio de identidad que parte del
carácter fundamentalista del conocimiento tradicional. “(…) cuando el fundamento en su primer sentido revindica la idea, lo
hace con la condición de que prestar a esta una identidad que no tiene por sí
misma, que le viene tan solo de las exigencias de lo que pretende probar” (Deleuze, 2002) (p.405). Este principio de semejanza concibe a la
diferencia como algo ajeno al ser. El autor sin embargo considera que la
diferencia expresada en términos negativos no es un resultante del proceso del
ser, sino que, eventualmente es elemento constitutivo del ser. “De modo que lo indeterminado y la
determinación siguen siendo iguales sin avanzar, adecuándose siempre el uno al
otro. (…) el resultado, es decir la culminación y la salida de la Crítica de la
razón pura” (Deleuze, 2002) (p.407). Así pues, los elementos que
constituyen el ser se originan a partir de relaciones diferenciales. De igual
manera es la concepción vacía del tiempo la que hace posible la constitución de
la diferencia en el pensamiento. “Ella es
la que genera pensar el pensamiento, pues el pensamiento solo piensa con la
diferencia, alrededor de ese punto donde el fundamento falta” (Deleuze, 2002) (p.408). Esta
concepción de la diferencia permite revolucionar los esquemas de pensamientos entorno
a la determinación que surge del fundamentalismo.
En
diferencia y repetición el filósofo asocia la existencia de la diferencia a la
continua repetición del ser. En ese caso la repetición no es resultado de la
identidad o de la semejanza es resultado de lo diferencial. “(…) está entre los grados o niveles de una
repetición en cada oportunidad total y totalizante; se desplaza y se disfraza
al pasar de un nivel al otro comprendiendo cada nivel sus singularidades como
puntos privilegiados que le son propios” (Deleuze, 2002) (p.442). Solo se
repite aquello que no se entiende ni comprende, razón por la cual evidentemente
la diferencia forma parte inherente de la construcción del ser. Es así, además,
como se establece el carácter dinámico del ser. Como elemento en constante
crecimiento, reestructuración.” Ninguna
se opone a otra, ni es su análoga. Cada una está constituida por diferencias y
se comunica con las otras por diferencias de diferencias” (Deleuze, 2002) (p.410).
Es decir, es dinámico y
cambiante en su propia composición. Este dinamismo requiere eventualmente que los
paradigmas sobre los cuales se establece el deber ser, la normatividad y el
statu quo, por norma general sean cuestionados. “Las jerarquías de la representación son sustituidas por las anarquías
coronadas; las distribuciones sedentarias de la representación, por las
distribuciones nómades” (Deleuze, 2002) (p.410). El
cuestionamiento es la reconfiguración del entendimiento, supone también un
mecanismo de acción y cambio sobre la comprensión de la realidad.
El
pensamiento rizomático de Deleuze complementa evidentemente la concepción de la
diferencia. La diferencia como elemento cambiante y constitutivo del ser. El
pensamiento rizomático habla de la necesidad de liberarse de significados
absolutistas, de entender el conocimiento como un ente en continuo movimiento. “Una idea, en ese sentido, no es ni una ni
múltiple: es multiplicidad constituida por elementos diferenciales, relaciones
diferenciales entre esos elementos y singularidades correspondientes a esas
relaciones” (Deleuze, 2002) (p.410). Supone el cuestionamiento de la
jerarquía del conocimiento (extrapolable a otros ámbitos de la vida). El rizoma
por si mismo, a diferencia del árbol es capaz de desplazarse sobre el terreno
cuando este no le ofrece las condiciones necesarias para su subsistencia. “(…) cualquier punto del rizoma puede ser
conectado con cualquier otro, y debe serlo. Eso no sucede en el árbol ni en la
raíz, que siempre fijan un punto, un orden” (Deleuze, 1977) (p.2). Del mismo
modo, el pensamiento rizomático pretende desligarle de los preceptos
hegemónicos que condicionan el conocimiento a lo estático e incuestionable, es
decir apuesta por la descentralización del mismo. “(…) el árbol siempre tiene algo de genealógico. Por el contrario, un
método del tipo rizoma sólo puede analizar el lenguaje descentrándolo sobre
otras dimensiones y otros registros” (Deleuze, 1977) (p.3). Igualmente, el pensamiento
rizomático plantea la ruptura como un elemento inherente a la búsqueda del
conocimiento. “Un rizoma puede ser roto,
interrumpido en cualquier parte, pero siempre recomienza según esta o aquella
de sus líneas, y según otras” (Deleuze, 1977) (p.4). Este precepto permite descartar
la posibilidad de dicotomía en el pensamiento. El replanteamiento es una puerta
que se mantiene siempre abierta en el pensamiento rizomático.
Conclusión
Por
lo tanto, en primera instancia puede considerarse que el pensamiento de Deleuze
respecto a la diferencia tiene la intención de cuestionar el paradigma
absolutista del conocimiento que impide el estudio del ser como un compuesto
complejo, cuyos elementos se interrelacionan para su posterior conformación. De
igual manera el planteamiento de las relaciones diferenciales entre identidad y
diferencia para la conformación del ser permitiría entender el porqué de la
realidad observada, que aspectos normativos de la misma pueden ser
cuestionados, entendidos y cambiados. Puede concluirse, por lo tanto, que tanto
la noción de diferencia como de rizoma en el pensamiento de Deleuze son
preceptos en búsqueda de la reconfiguración del conocimiento, de su respectivo
aprendizaje y entendimiento. Implica la noción de dinamismo e interdependencia
en la conformación de la realidad que concebimos como normativa. Es igualmente
un llamado al ejercicio del pensamiento crítico.
Trabajos
citados
Deleuze,G (1977). Rizoma Introducción.
Valencia: PRE-TEXTOS.
Deleuze, G. (2002). Diferencia y
repetición. Buenos Aires: Amorrortu.
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