Te extraño
Es curioso lo mucho que pueden cambiar las cosas en tan poco tiempo, es desafortunado el hecho, de que la vida, continuamente nos haga perder, nos haga envejecer, nos haga comprender cuanto más algunas verdades realmente incómodas.
He aprendido en el periodo de este corto tiempo, periodo que planifique, previamente durante todo el condenado año pasado, que hay verdades intrínsecas, verdades que prevalecen, y lo he entendido día a día, minuto a minuto: Mi mayor verdad eres tú, y es que sin tí, me siento incompleta, casi vacía, mi alma te necesita para sentirse libre, yo te necesito para sentirme yo misma, sin cargas, sin dolor, sin sufrimientos irracionales, te necesito porque eres la única persona que me conoce, la única persona que puede aliviar el peso de mi dañino subconsciente.
Y muero de ganas de verte, mis emociones me gritan en desespero que están hartas ya, de ser de hierro, mi racionalidad me mantiene el juicio a raya, mediante fríos argumentos me convence, de que los sacrificios por grandes causas, o bien por causas meramente personales, son necesarios. Pero ambas amor, ambas partes de mi callan en silencio, clamando mediante pensamientos recurrentes que necesitan que pase ya el tiempo, que los sacrificios se vean recompensados que no haya más contratiempos, que la felicidad empiece a ser tan palpable que no nos demos cuenta de su presencia, que la preocupación y el estrés que días nos matan, días nos martirizan; Desaparezcan.
Y es que amor, tu eres mi mundo entero, eres lo único que mantiene la esperanza en esta alma decadente. Muero ya, por volver a verte, por reír junto a ti, por besarnos sin freno, muero amor, por que sin tí eso es prácticamente todo lo que sé hacer: morir en mi vida.
Realmente te extraño.

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