Monólogo: ¿Y ahora qué?
-¿Y ahora qué?
-¿Qué de qué? ¿Del miedo? ¿Del resentimiento?
-Necia, reconocerte, incluso en lo que duele es necesario y bueno.
-¿Y cómo controlaré mis acciones? ¿Sabre cuándo actúo irracionalmente?
-No siempre lo has sabido, pero siempre has tenido cierto conocimiento.
-Los malos sueños, las malas decisiones, los peores hábitos,
-Tranquila pequeña, has buscado ciega y erradamente como enmendar dolor.
Que no entendías, que no eras capaz de encontrar.
-Entonces...¿No hay culpas explícitas?
-En definitiva, tú no eres culpable, nadie vive un infierno por elección propia.
-Aveces, confieso, no he dejado de sentirme como una muñeca de porcelana.
De esas que están rotas y malditas, que la gente mantiene en una vitrina.
A las que nadie puede llegarle al corazón.
-Algo se rompió hace mucho tiempo, tal vez eso es cierto, pero no más.
Yo te conozco, y sé que no estás rota, tal vez dolida, por que pequeña, tienes heridas que nunca has podido sanar. Y deja, no me refiero a las que te descansaron en su día sobre la piel, me refiero a las del alma. A las que nunca te has sido capaz de admitir.
-No entiendo, como he sido capaz de llegar a esto. No comprendo, quizás nunca he sido tan fuerte como aparento.
-Por que no has llegado con intenciones conscientes, has sobrevivido, y sobrevivir, como tu lo has hecho ha tenido un precio, del cual, desde el principio no tuviste control. No te culpabilices, tú no eres culpable, nunca lo has sido. Pero ahora, es necesario que seas responsable.
-¿Y cómo haré?
-Es la pregunta de las mil paradas, tu conoces a consciencia, sabes lo que cuesta, sabes que....
-Quererme y sobretodo...perdonarme son arduas tareas.
-Pero no imposibles, y es que chiquilla, ¿Por que te empeñas siempre en aparentar ser fuerte?
-Para reafirmalo, por que dudan de mi, por que creen que mis pesadillas son caprichos.
¿Y quién, sino tú, para conocer la verdad? No debes aparentar, nunca has debido, siempre lo has sido, deja de empeñarte en armarte la guerra, en martirizarte y ahogarte, ese, ese es en realidad el verdadero monstruo que habita en tu cabeza.
-¿Entonces dónde debo buscar respuestas?
-Siempre has sabido encontrarlas, en cuanto has dejado de buscarlas en un firmamento lleno de estrellas, residen adentro, muy en el fondo, donde se esconden tus ganas de ser, de saber, de sentir, de vivir. Debes comenzar a reconocerte, no eres tan ciega como aparentas, como te gustaría creerte.
-Y puedo...
-Siempre has podido...
-Enmendarlo...
-No solo eso...ser nueva, ser sin padecer, como un fénix
-Que sabe volar sin temer a pisar el suelo, que sabe vivir sin temer al resto,
que se disuelve en fuego para poder renacer.
-Y sí, ¿Lo ves? No debes temer, las respuestas están aquí, entre ambas.
Por que existimos aquí, aquí y ahora.
Y comenzaremos paso a paso a construir un acertado momento.

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