Danzando en la oscuridad: la felicidad efímera
Recuerdo la oscuridad, tan palpable y tan profunda,
Me recuerdo, deslizando las medias y atando las tiras de los zapatos,
Y las alas, las blancas alas se dibujan en mi espalda,
La melodía iniciaba y bailaba,
Con gracia, con gracia y con fe,
Me sostenía en el aire y los muros se derribaban.
Las mariposas de colores se aglomeraban,
Y la noche era cálida, era sin duda de verano,
La felicidad es efímera,
Pronto la oscuridad se vio plagada de monstruos,
de uno en uno, entraban sin disimulo
El aire se volvió denso
Las mariposas migraron,
Los zapatitos se rasgaron
Y me rompí los talones
En aquel oscuro cuarto se cerró el picaporte,
Albergando los sueños de una niña asustadiza y destrozada,
Que conversaba con monstruos,
Convencida de que tarde o temprano se la llevaría la melancolía,
Que ingenua,
La felicidad en la oscuridad es efímera, pero el dolor es eterno.

Comentarios
Publicar un comentario