Carta
Everything is gone.
Me gustaría que fueras capaz de despojarte, de todos tus prejuicios, de tus ideas, de esas absurdas expectativas que te has forjado acerca de mí. A lo mejor, así, podría sentirme confiada, podría quitarme la mascara y mostrarte todas mis cicatrices sin que te impactaras. Sí, así siempre he sido yo, siempre he estado sola en este rincón, los moretones han estado siempre en el mismo sitio, así soy yo, me he rasgado la piel miles de veces, luego de tener funestas pesadillas.
Y sí, estoy exhausta, de fingir que nada de esto ha sucedido, para no sentirme débil, ni humillada, cuanto os odio, confieso, por haberme enseñado que desnudar el dolor, es volverse vulnerable.
Por eso he callado, por eso mis malos sueños han sido siempre mudos, por eso me sentía incapaz de articular palabra cuando me preguntaban por los monstruos de mis pesadillas. Por eso, sigo callando, por eso, sigo al borde de caer al vacío, por que callo, por que no hago más que callar. ¿Es que acaso es un pecado? ¿Alguien cree que me lo he buscado? ¿Qué disfruto este sórdido vacío en el pecho? ¿Alguien cree qué ha sido fácil?
Ha sido, tan, tan duro, que ni siquiera yo, sé como lo he aguantado, no se como, ni porque, me empeño en seguir viviendo, cuando confieso, aveces siento que la única salida válida es la muerte, dulce, eterna, pero sobretodo lejana. Ajena de este mundo de papel que no soporto, que solo quiero ver arder. De los rostros que quiero dejar de conjurar, de las palabras y heridas que han tatuado en piel...por dios, quiero estar tan lejos. Donde sus reproches no me rocen, donde sus insinuaciones no existan, donde el monstruo no pueda alcanzarme, donde puede deshacerme de todas sus maldiciones...¿Por qué se me ha condenado a este infierno en vida? ¿No es suficiente con el estigma?
Mírame, este es mi corazón de hielo, uno hecho a la distancia, este es mi cuerpo, uno que no cree que debe ser amado, estas son mis manos, que tiemblan por arrancarme la piel, esta soy yo, desenmascarada y condenada. Estos son mis oscuros miedos, a la oscuridad, al amor, a la vida, que hace tiempo deje de comprender y anhelar. Esta soy yo, incapaz de recibir abrazos o de darlos, esta soy yo, vacía y repleta de terror y odio.
Esta soy yo, mírame, sin temor, siempre he estado aquí, detrás de la niña feliz, de la mujer firme y fuerte...
Esta soy yo, la niña que creció entre sombras, que está harta de esconderse, que quiere aceptarse, rota y jodida, aunque tú, aunque mil demonios la nieguen.

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