20/12/2017


Y que cansancio, intentar, intentar, y caer, caer y caer...hoy he llagado a casa lanzando la mochila por mis pies, me he tumbado en la cama y he contado hasta diez previo a iniciar el llanto. Es de esos días en que el pecho me oprime el alma, en los que no parece haber respuestas, donde la respiración parece haberse consumido. Son esos momentos, en donde los pensamientos distorsionados vuelven, donde comienzo a lanzar porqués que se estrellan contra un muro sordo, ciego y mudo. 
Las vejaciones físicas y emocionales no tienen justificaciones y yo, en un inservible intento de encontrarlo, me hundo en un pozo de miseria del que no se volver.

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