Usually feel this way
Como un viejo amigo, el fantasma de la
nostalgia golpea levemente la puerta que pretende encerrar bajo llave todos y
cada uno de mis dolorosos recuerdos. Desentierra así palabras nunca dichas,
momentos nunca vividos, verdades a medias y arrepentimientos fortuitos.
Llego a la conclusión entonces de que a lo
largo de este oscuro sendero que se ha ido estrechando con el pasar de los
años, se ha perdido mucho, tanto de cuanto tenía, tanto de cuanto fui ha
quedado en el camino por obligación o por mera conveniencia.
Es secreto oculto, nadie sabe cuánto en el
fondo me arrepiento de haber tomado ciertas y estúpidas decisiones, nadie
entiende cuanto las circunstancias me han endurecido el alma, ni cuanto
realmente echo de menos a aquella pequeña niña asustada y malcarada que solo
intentaba encontrar un lugar seguro, un lugar donde no ser herida, que
desgraciadamente nunca encontró.
La ausencia y el vacío palpable que las
grandes o pequeñas perdidas han dejado en mí, en ocasiones me hacen imposible
respirar, me hacen imposible sonreír, confiar o incluso vivir.
Siento que la lucha jamás me ha dado
descanso, siento que la lucha nunca ha sido justa, siento que la tormenta nunca
parará de azotar tras el empañado cristal, siento aveces que tenerme no siempre
es suficiente, siento aveces unas inmensas ganas de escapar de llegar,
finalmente a tan anhelado lugar, donde unos cálidos brazos sin maldad,
reproches, o pretensiones absurdas puedan acogerme y hacerme sentir que a pesar
de tanto dolor, de tanto sufrimiento, de tantas piezas rotas e irrecuperables…no
estoy tan sola como siempre he creído estarlo.

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