Sucede que...
Sucede que odio ser sumisa, odio tener que luchar a contracorriente, cuando siento que tras todo un gran esfuerzo siguen sin aparecer buenos resultados, la vida me acuchilla constantemente a incertidumbres, y lo cierto es que al final del día, me siento rendida, rendida emocionalmente, rendida porque no hallo salidas.
Sucede que, mi paciencia es casi infinita, pero pertenece a un ser terrestre de carne y hueso, un ser que aunque aparenta ser de hierro, cuándo se cansa y se hace añicos, no puede, ni quiere, y sobretodo NI SIQUIERA debe intentar dar vuelta atrás.
Sucede que, en pos de luchar por todo aquello que amo, en pos de luchar PORQUE TE AMO, tiendo a olvidarme tanda tras tanda, de mi misma.
Sucede que entre lágrimas de amargura y frustración, por primera vez en mucho tiempo no quiero reproches, sucede que, estoy harta de dar explicaciones, sucede que, estoy harta de no recibir nada a cambio, estoy harta, y estoy cansada.
Sucede que anoche por primera vez en mucho tiempo sentí que todo lo que debía hacer era, huir, darme un tiempo, respirar, sentirme nuevamente segura de mi misma, ya que honestamente difícilmente puedo estarlo de ti.
Sucede que aunque prometes y prometes estar siempre, eres incapaz, de demostrar cómo piensas hacerlo.
Sucede amor, que no entiendes que no te pido nada a cambio, que no quiero un amor forzado, que no quiero risas fingidas, que no quiero tu tiempo o tu atención si tu no quieres darmelas, yo he aprendido a punta de llorar sangre, que NADIE ME DEBE NADA.
Sucede que, toda esta situación me está haciendo morir en vida...¿Y sabes? Extrañamente no tengo gana alguna de hablarlo, siento que una vez no servirá de absolutamente nada.
En el fondo lo necesito con insistencia, necesito paz, necesito estabilidad, necesito seguridad, necesito TENERME A MI MISMA DE VUELTA.
Si quieres quedarte, adelante, sino corazón, abre la puerta y marchate.

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