Las cosas cambian
La velocidad con la que transcurre el tiempo, es cuanto más, aterradora.
Miles de rostros conocidos, hoy lucen difuminados por la memoria,
Reconozco abiertamente, no obstante, que a algunos, los he olvidado, con especial voluntad,
Y es que no suelo aferrarme fuertemente a nadie más que a mi misma,
Toda deslealtad, para mi, es cuanto menos un indicio de despedida,
He roto lazos,
He desterrado recuerdos,
He destrozado esperanzas,
He quemado expectativas,
Me he desecho de la rabia,
Y aunque el rencor en mi pecho permanece,
Lo cierto, es que, mi ira se adormece,
Y es entonces cuando no hallo espacios, para disculpas, ni excusas baratas.
No suelo dar segundas ni terceras oportunidades, la vida es movimiento, la vida es cambio.
No suelo hallar razones para perdonar, el perdón para mí, casi nunca tiene cabida,
Ni cabida,
Ni sentido.
Y es que en infinita soledad, hallo razones de peso, para no creer en cuentos de hadas,
Encuentro silencios, llenos de verdad,
Miradas discretas, susurros tranquilos, calma imperturbable,
Y es que no,
No necesito de nadie,
De nadie que no quiera estar a mi lado,
De nadie que no quiera quedarse,
La libertad y la independencia son tesoros
Y no son derechos exclusivos,
Así que no, no me arrepiento,
Sé que las cosas cambian,
Que el tiempo pasa,
Y que las personas se marchan,
Y yo, yo ya no traería de vuelta,
A quienes decidieron
O decidí
Que se fueran de mi vida.

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