Prólogo
“El
amor es vida, y mata al mismo tiempo.”
Tus ojos marrones, la sinceridad de tu
mirada, tu cuerpo reflejado a contra luz. Tu sonrisa de niño tan pura como
siempre, mis sentimientos eternos ligados a tu recuerdo. Huella en mi alma
huella en mi cuerpo. Eres como un suave y encantador veneno, dueles y hieres,
destruyes todo a tu paso y luego te las arreglas para salvarme de nuevo. ¿Mi
príncipe azul? ¡Qué va! Si tú no tienes colores.
Tan cruel como bondadoso, tan honesto como
mentiroso. ¿Cómo puedes calmarme tanto y después volverme loca? ¿Te gusta jugar
conmigo? ¡Inquietante mi sentir! ¡Masoquista mi cariño! ¡Sinceras mis caricias,
tan sinceras como el amor mismo!
Soy de hielo y me derrito en tus brazos. Soy
luz y estoy carcomida por las sombras del pasado. Mis sonrisas ahogan lágrimas,
y todas mis ganas de vivir en secreto anhelan la muerte.
¿Eres tú mi ángel? ¿O has aparecido solo para
lanzarme del precipicio?
¿Quién dijo que el amor es siempre bonito? ¿Y
quién dijo que por no serlo deja de ser amor?
El calor de tu pecho, tus besos sinceros, tu
gélida mirada y tú despedida sin rodeos.
Todo ello, clavado en mi pecho.

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