Me gustas.
Eso es todo. Simple. Me gustas. No te amo, adoro, te quiero, o te necesito. Solo me gustas.
Cerca mío, cuándo callas, hablas, ríes, o me abrazas, cuándo me pones la sonrisa tonta, con una simple palabra o mirada, o provocas que me enoje cuándo te quedas sin hacer absolutamente nada.
Me gustas sencillamente, por como eres. Por ser mi opuesto.
Por reír, hablar, bromear, y ser simple.
Me gustas por todo. Tus ojos, tu risa, tus labios, tu forma de mirar, tu altura, hiper mega desarrollada, la facilidad con la que entablas amistad con todos.
Solo me gustas y ya.
No espero nada de ti, y al mismo tiempo, raramente despiertas una sensación en mi que hace mucho dormía.
Comienzo a tomarte cariño. Me da miedo, un poco, lo necesario debo decirlo.
No obstante ¿Sabes lo preocupante?
Me gustas enserio.
Y eso, hace un año, nadie, absolutamente nadie lo había logrado.
Hacerme sentir cosquillas en la barriga, nervios al besar solo en la mejilla, o parálisis por un simple abrazo.
Por que me alegras y me enojas en una fracción barbara de segundo.
No te quiero para toda la vida, ni confío o creo en tus palabras.
Puedes estar jugando conmigo e irte cuándo te plazca.
Pero aún así, simple y llanamente, me gustas.
Si, gustar, gustar.

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