Te amo.
Recuerdo cómo comenzó todo, sí, es un poco gracioso, siempre he sentido que lo nuestro nunca estuvo precisamente en nuestras manos. Eramos apenas dos niños pequeños que ignoraban todo de la vida en aquel entonces, el amor posiblemente no era más que una vaga ilusión de infantes, no obstante, no dudo de la felicidad que sentíamos al estar el uno junto al otro, jugando, corriendo, conversando y riendo. Eramos ajenos al mundo y el mundo ajeno a nosotros, en aquel entonces no existía el tiempo, ni la distancia, no existía el pasado y por ende, tampoco existía el dolor.
Siempre insistí en que eras "mi novio" que "me casaría contigo" que simplemente eras "el amor de mi vida", insistí a pesar de que aún usaba pañales y se lo proclamaba al mundo a los cuatro vientos "Él es mi novio". Siempre fue así, fue así aunque la distancia y muchos años nos separaran, seguías estando siempre ahí en mis fantasías más locas, en mis anhelos de "cuando sea mayor". No me importaba realmente si en aquel entonces un océano, 16.000 millas, y un continente nos separaban, en mi siempre estuviste, y lo recuerdo claramente cómo si fuera ayer, la primera vez en toda mi vida que escuche "Volverás" de el canto de loco, tenía 9 años, y rogué a esa edad para que tu algún día decidieras volver.
El tiempo pasa, y el destino actúa, incluso siento que se entrometió en mi vida para burlarse de mi, de tan poco que yo creía. A mis 15 años, a mi corta edad ya todo era muy distinto, aunque tenías años sin pasearte por mi subconsciente y aunque la vida ya me había golpeado fuertemente en varias ocasiones, y mi apatía alcanzaba niveles notables... tú llegaste y honestamente mandaste mi mundo al piso y me cambiaste de forma radical como persona.
Cuándo retomamos el contacto todo comenzó a parecerme sencillo, comencé a abrirme, comencé a confiar. Reconocí en ti a un amigo de toda la vida, realmente sentía que había encontrado un lugar al que pertenecer, un lugar en el que porfin podía bajar la guardia y sentirme tranquila. La confianza fue en aumento, y nuestros sentimientos comenzaron a ser notables, era evidente que terminaría pasando lo inevitable, comenzamos a tener una relación, y ¡Dios que relación! sentí contigo en cinco meses lo que jamás había sentido en toda mi vida, todos los sentimientos que tenía por ti eran demasiado intensos, las peleas, las alegrías, los besos, los abrazos, fue todo tan real y honesto...hasta que nos quebrantamos. Mi inseguridad, mis trastornos, mis problemas, tu orgullo, tu arrogancia y finalmente tu cobardía. Luego de separarnos de aquel modo tan inesperado y que yo terminará por tocar fondo...una gran barrea de hielo se cernió ante nosotros, los meses pasaron, cometimos errores a diestro y siniestro, tu a tu manera y yo a la mía...sigo pensando aún que realmente fuimos cobardes hasta última instancia, hasta que más de un año después de un final tan poco merecido, hablamos, nos reconciliamos no tanto el uno con el otro, si no más bien con nosotros mismos, saldamos nuestros errores y a pesar de nuestras inmensas diferencias, que siguen siendo a ciencia cierta muchas, decidimos intentarlo. No se tú, pero sinceramente no he encontrado mejor lugar que tus brazos, a pesar de mi frialdad y la aspereza de mis sentimientos tú puedes hacer que sienta sin miramientos, de no ser por ti jamás habría descubierto estas reservas de ternura en mí, de no ser por ti no se si pudiera demostrarle tan abiertamente a alguien lo frágil que soy y lo mucho que me duelen las cosas, a pesar de que para el resto del mundo sea de hierro.
Y es increíble, por que ciertamente por más que continúan pasando los días y los meses no me canso de tenerte, siempre siento nervios por verte, ganas de hacértelo pasar en grande, siempre tengo ganas de hacerte feliz, sigo sintiendo esas ganas tan inmensas de abrazarte, de protegerte, de estar ahí para ti. Desde que tu estas para mí no existe nadie más, el mundo y la mayoría de las personas después de todo siempre me han parecido bastante imbéciles, tú fuiste siempre, eres y seguirás siendo esa bonita excepción, y la mejor de todas las casualidades del destino. Te amo sinceramente de una manera demasiado honesta, hacer todo lo que hago por ti, me surge, es espontaneo, me nace, contigo no hay obligaciones ni monotonías, sinceramente amor, eres lo mejor que ha podido pasarme en esta vida. Y lucharé a contracorriente contra todas las adversidades que se nos presenten en el camino. Siempre te he repetido esta frase: Gracias por haber nacido, gracias por existir, gracias por conocerme y aún así aceptarme y quererme como soy, con cicatrices imborrables y ese oscuro pasado.
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