¿Qué ha cambiado dentro de mí?



¿Inocencia? Creo sinceramente, que desde hace mucho comencé a perderme a mi misma, mis anhelos, mis ganas de comerme el mundo, mis ganas de pisar el acelerador y no hacer caso a los semáforos. Supongo, y no creo estar equivocándome en lo absoluto, que es algo natural, vas creciendo, vas equivocándote y comienzas a asumir las consecuencias de todos tus errores. No obstante quizás lo relevante de mi persona, es que la mayoría del tiempo he tendido a soportar por lo general más de lo saludable. Con el tiempo, me volví fría, fría y apática como el hielo, mi mente comenzó a bloquearme todos los pensamientos y sentimientos asesinos, comencé a combatir mis demonios, y cuándo la lucha era insufrible me unía a ellos. Comencé a enamorarme tanto de la soledad como la misma lo ha estado siempre de mí. Soy una persona fuerte, por lo general mi fuerza de voluntad es más grande que el dolor y las complicaciones diarias. 
No obstante, a pesar del tiempo, y sobretodo a pesar de los daños, nunca he podido dejar de quererlo, creo que sin razón, sin excusas, sin miedos. De la manera más soberanamente imbécil, para resumir un largo cuento que comenzó espontáneamente, sin más. 
Soy masoquista o talvéz persistente, bueno, talvéz soy un poco ambas. Pero hoy, hoy sencillamente no se que siento, o que pienso, no se a donde se dirigen los desbocados latidos de mi corazón, las lagrimas no me ruedan, y no puedo sentirme mal o triste. No me ha tomado demasiado tiempo descifrar que es este inusual sabor, decepción, talvéz de ti, o quizás talvéz más de mi, por permitirme sentir y amar, cuando a base de tantos golpes, he comprendido lo enfermo que es hacerlo ciegamente. Y no, no quiero ir a contárselo a nadie, no quiero entenderme, estoy bien, siéndole indiferente a lo que debería doler, estoy sola, completamente, mis voces comienzan a reprocharse entre ellas, yo mientras tanto solo quiero no saber de nada, estar con mi amada y tan incondicional soledad. Hoy poco me importa intentar o luchar, realmente todo lo que quiero es estar en paz, y amarme más a mi misma de lo que te amo, y siempre te he amado.
Que la vida deslice su escurridiza pluma por este irregular pergamino, yo por lo menos por hoy, estoy cansada de nadar a contracorriente, hoy me dejaré arrastrar por el mar, en medio de la tormenta y los cielos grises, y sonreiré, por que después de todo, la vida no comienza y termina en las personas que amo, aunque me joda, y me joda infinitamente, dejar ir es un arte que entra con sangre, y yo ya he llorado suficientes lagrimas rojas como para entenderlo.

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