No puedo.
Han pasado ya largos meses desde entonces, y ciertamente jamás hallo el momento para escribirlo, para aceptarlo, para dejarlo ir y continuar con mi vida. Cuándo esto sucede es tan solo por que intento protegerme a mi misma, es por que intento no pensar demasiado, intento no seguir perdiendo.
La vida no tiene sentido, y no es justa. Para mí sinceramente no es secreto alguno...no obstante jamás me imagine que las cosas pudieran tornarse tan inesperadamente crueles, que de la noche a la mañana, todo cuanto era, se extinguiera en una fracción de segundo.
Mi impresión al levantarme aquella madrugada fue extraña, no me encontraba en mis sentidos, vi varios mensajes en mi celular, abrí las redes sociales, y un escalofrío me recorrió la espalda, en aquel momento estaba rogando para que nada malo hubiera sucedido, intentaba mentirme a mi misma, hasta que tuve la valentía suficiente de leer el mensaje que me habían enviado a las 3 am el día 28 de Febrero del 2015. Y simplemente no podía, no quería, creerlo y mucho menos entenderlo.
Había pasado tan solo una semana de que nuestros proyectos finales de grado habían sido presentados, había estado tan solo una semana atrás en su casa ayudándola, el miércoles que seguía teníamos pensado ir al cine en grupo, ella me había preguntado varias veces por mi discurso en inglés y de sí ya lo tenía listo para corregirlo, me había también ayudado con los documentos que necesitaba para obtener una beca en Asía, y esas son, las últimas notas de voz que conservo. Había sucedido todo tan rápido, nuestra graduación, un final que se suponía debía ser grandioso, termino convirtiendose en el macabro final de una novela gótica.
Yo no tengo explicaciones contundentes ni creencias que me ayuden a comprender la muerte, para mí, la muerte y la partida de mis seres queridos, sigue siendo y será incomprensible, insoportable y desgarradora. Al estar frente a sus ataúdes, reviví con agonía el dolor que me doblego en mis 14 años...¿Cómo podía ser real aquello? Aún ahora, me lo pregunto...Chicas..¿Realmente ya no están entre nosotros? ¿No están viviendo los sueños que tanto planearon? ¿Está tan lejos ya sexto curso? ¿Ha pasado realmente un año desde que dimos todas esas asfixiantes pruebas? ¿Han pasado ya tantos meses desde que nos reunimos a estudiar día y noche enteramente?
Odiaba realmente tanto el colegio, pero sinceramente, daría mucho por volver a él, si eso me asegura verlas de nuevo al entrar al curso, compartir lo poco o lo mucho, simplemente saber que existen. De algún modo, formaban una parte importante de mi vida, de algún modo, sin saberlo, se llevaron una parte inmensa de mi, creo que sinceramente, de todos nosotros. Aveces las reencuentro nuevamente en sueños, leo cartas de años pasados, conservo los presentes que alguna vez me dieron, y siento como si, estuvieran aún aquí. Yo simplemente, me niego a aceptar que se han ido, haber convivido durante tantos años, horas y horas, días tras días, me hace imposible no concebirlas llenas de vida, alegría y carácter.
Mi vestido blanco e inmaculado continua guardado y emplasticado al igual que los elegantes zapatos que le hacían juego, no me agrada sinceramente hablar con el resto y no encontrarlas, o recordar que se han ido, no puedo entrar nuevamente al colegio sin sentir que una estaca helada se clava en mi pecho. No puedo evitar enojarme con la vida cada noche, no puedo parar de llorar cuándo la realidad se vuelve inminente.
Sé que debo dejar su recuerdo en paz y no perturbarlo con mis ansias. Pero aveces se vuelve inaguantable. Su existencia y su partida me cambiaron sin duda demasiado, y no, no puedo superarlas.
No se si exista vida después de la muerte, o si el tan prometido edén realmente exista, pero sé que de algún modo, estén dónde estén serán encargadas de llevar felicidad, locura y alegría.
Quizás jamás demostré demasiado, ni me integre plenamente con el resto, pero eso no cambia en absoluto el inmenso cariño que les tenía, y conservo.
Muchos talvéz pensarán que soy insensible, simplemente por que no lo demuestro. Pero es que realmente el dolor no es algo que esté demasiado acostumbrada a compartir.
Cuánto las extraño. Cuánto quisiera entender tanta injusticia, pero simplemente creo que no puedo.
Y no podré entenderlo, u aceptarlo, nunca.

Comentarios
Publicar un comentario