Hermano del alma





Todavía recuerdo el primer día que te vi, Era un 19 de Septiembre del año 2004. Tu tenías poco más de un mes de vida. Llegaste asustado, acurrucándote en los brazos de mamá. Eras una bolita negra de pelos, llena de garrapatas. Yo y mi prima te esperábamos ansiosas, habíamos pasado todo ese mes pensando en el nombre adecuado para ti. "Nala" "Simba" "Rocko" Bobby" "Rex"hasta que finalmente parecíamos haber dado con el indicado: "Rocky". Al verte, sabíamos que era perfecto para ti. Tu primera semana fue realmente difícil, sabíamos perfectamente que estar alejado de tu madre y hermanos sería muy duro para ti. Ir al veterinario, vacunarte, curarte. Todas esas experiencias desde luego no debieron ser agradables para ti. Pero luego de dos semanas, eras uno totalmente distinto, estabas engordando considerablemente y cuando salíamos a pasear eras imposible. Compramos más de tres cadenas, todas las rompías, te encantaba correr. Sería en ese entonces cuando escogerías los que serían posiblemente los lugares favoritos de tu vida. El gran parque del Olivo, lleno de plantas, predominaba una cuesta arriba considerable, el parque de los columpios, o la sombra de los grandes arboles de higos. Recuerdo perfectamente que salir a pasear a las seis de la tarde era casi nuestra hora favorita del día, se sentía como si ese pequeño espacio de tiempo fuera todo nuestro universo. No sabes cuanto daría por volver a atrás. No importaba si era invierno, primavera, verano u otoño. Estábamos a la misma hora bajando las escaleras. Hemos compartido una vida entera hermano del alma. Hay tantas aventuras, tantas carreras, tantas risas, tantos juegos, tantas lágrimas, tantos momentos duros. Hemos pasado tanto, pero sin importar cuanto cambiaran nuestras vidas, siempre estuvo establecido un hecho inmutable de por medio: siempre estuvimos juntos. 

Y no importa cuantas travesuras o destrozos hicieras, cuantas uvas te robaras disimuladamente de la mesa, cuantas veces te hicieras pipi en las zapatillas de papa, cuantas veces te subieras a dormir a las camas a traición. O cuantas veces me mordieras suavemente reclamando tu espacio cuando nos llevaban a pasear en aquel mercedes destartalado Yo te quería y jamás iba a dejar de hacerlo, jamás permitiría que te alejaran de mi lado, nadie, nunca. A mis ocho años aquella era ya una certeza. Desde que llegaste no recuerdo navidad en dónde no estuvieras de por medio, tirandote patas arribas para que todos te rascaran la panza. 

Al irnos, las cosas se volvieron especialmente duras, nos quedamos completamente solos. Y sé que debí darte muchas preocupaciones, sé que me viste triste y enojada muchas veces. Sé que no debió ser agradable verme encogida llorando por las esquinas, llena de cicatrices. No sabes cuanto agradezco tu sencillo gesto de sentarte a mi lado y lamerme la cara mientras gruñias medianamente a modo de regaño. Siempre supe que fidelidad y amor como el tuyo no encontraría jamás. Créeme, jamás pude asumir que algún día podrías ya no estar. Soy incapaz de asumirlo ahora, no puedo creer que ya no estes a mi lado, que ya no podré verte mover tus orejas y la cola cuando me ves llegar, a mi, a mamá o a papá. Que ya no podre llevarte a mi cuarto cuando tenga miedo de mis pesadillas o de la oscuridad. Que ya no me pedirás que te acompañe a comer, Que ya no podrás subirte al sofá a ver anime conmigo. Que ya no podrás correr libre por la playa, que ya no estarás para cuidarme, que ya no podre molestarte ni jugar contigo. No sé que haré sin tí, ni cómo seguiré viviendo si no estás a mi lado. Jamás aprenderé a estar sin ti. Jamás me perdonaré por no haber podido estar a tu lado en tus últimos momentos, Definitivamente Rocky jamás podré superar esto, jamás podré olvidarte, jamás dejaré de quererte, siempre, siempre te llevaré conmigo a donde quiera que vaya, donde sea que este, en el firmamento la estrella más brillante siempre llevará tu nombre. Siempre esperaré por volver a verte, por favor, esperame. 

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