El aborto en caso de violación: Mi humilde opinión
El
aborto en caso de violación
“La abolición del derecho
de la mujer al aborto, siempre y cuando ella lo quiera, asciende a la
maternidad obligatoria: una forma de violación por el estado. (Edward Abbey)”
Un tema tan controversial
y complicado debe tener partida en dos sencillas preguntas. ¿Qué es el aborto?
¿Qué es una violación?
Se considera que el aborto
es la interrupción voluntaria o involuntaria del embarazo antes de que el
embrión o el feto estén en condiciones de vivir fuera del vientre materno. La violación se considera
un delito que consiste en tener relaciones sexuales con una persona sin su
consentimiento o con un consentimiento obtenido mediante la violencia o la
amenaza.
Ahora si bien estos dos
conceptos por separados pueden ser entendidos… ¿Qué sucede cuando ambos se
involucran? Si bien muchas personas
(mayormente influenciadas por creencias religiosas o espirituales) consideran
el consentimiento bajo cualquier
circunstancia del aborto como un acto poco moral, o incluso lo asemejan al
homicidio es necesario entender que el obligar a una mujer, contra su voluntad
a traer un hijo no deseado, a causa además de una experiencia tan traumática
como una violación…DE HECHO ES y puede considerarse un homicidio mucho más
lento y cruel. En el que tanto la madre como el hijo están sometidos a una
tortura psicológica irremediable. La prohibición del aborto en casos de
violación roza la doble moral. En los que bien los organismos judiciales, o las
entidades religiosas estarían ejerciendo el uso PARTICULAR de su ética, moral,
o modo de vida. Por encima de los derechos innegables de la madre y él bebe.
Solo un 20% de las
víctimas de violación no muestra secuelas luego del primer año, el otro 80%
tiene un tramo mucho más largo por
recorrer, las secuelas pueden extenderse de 6 a 30 años después. En el mundo cada minuto que corre cuenta con
el marcador de 3 mujeres que han sido ya violadas. ¿Puede usted calcularlo esto
en las 24 horas que contiene un día? Aproximadamente 4,230 mujeres son víctimas
de una violación diariamente. Ahora bien ¿Cómo sería si lo multiplicáramos por
los días que tiene un año? La cifra total es de 1.577.880.
Simple y llanamente
escalofriante. ¿Qué ocurre además si un
porcentaje de estas mujeres que han sido violentadas quedan embarazadas?
Durante la primera fase de
una violación pueden hacer presencia los
siguientes enunciados:
La primera de esas etapas,
la etapa aguda, se produce inmediatamente después de producido el episodio y se
caracteriza por la aparición de síntomas muy notorios. La víctima tiende a
quedarse paralizada o ingresa en una crisis de llanto incontrolable o de
nervios.
También se producen los
casos, en que las mujeres que atraviesan esta etapa se quedan súbitamente sin
habla o bien se encuentran como aturdidas o perdidas, sin saber con certeza
dónde están o qué les pasó.
Hay ocasiones en que ese
aturdimiento llega al grado de generar una fuerte incerteza en la mujer
violada, que no sabe si realmente le sucedió la violación, si la soñó o si se
la contaron.
Estos síntomas aparecen en
el primer momento, el momento de shock, ese momento que sigue inmediatamente al
de la violación y es frecuente que la mujer no pueda creer lo que le sucedió,
que no sepa si fue algo real y se muestre muy conmocionada.
Los especialistas
coinciden en consignar que una característica de ese primer momento es una gran
mezcla de sentimientos. La misma mujer a la que le cuesta creer que le pasó lo
que le pasó registra sentimientos muy característicos de estos casos, como son
la culpa y la vergüenza, mezclada con una gran cuota de bronca e impotencia.
En los días que siguen al
suceso el impacto psicológico no cede y la mujer violada comienza a revelar
cambios de conducta que se relacionan con el episodio.
Así, comienza a mostrar
una tendencia a recluirse, indican los especialistas. Le cuesta hablar del
episodio y, perseguida por los miedos, trata de no estar nunca sola.
Otro de los síntomas
característicos, presentes en esta etapa, hacen que la mujer afectada tenga
tendencia a cambiarse muchas veces de ropa y a bañarse reiteradamente.
"La asalta la
sensación de estar 'sucia' y expresa una necesidad emocional y psicológica de
quitar todo tipo de rastro del violador", expresa la investigadora Noemí
Ehrenfeld en un trabajo llamado "Violencia y Violación, una reflexión
sobre las mujeres jóvenes y la impunidad".
También pueden hacer
presencia otras características tales como:
o
Heridas en otras partes de su cuerpo.
o
Infecciones de transmisión sexual.
o
Prevenir un embarazo si estaban en período fértil.
o
Alteraciones del sueño con estados de vigilia
prolongados.
o
Alteraciones alimenticias, especialmente si hubo
sexo oral.
o
Rasgos paranoides: pueden despertar llorando o
alteradas. Es una etapa de shock emocional muy fuerte; la mujer se sume en una
profunda tristeza.
o
Depresiones muy fuertes.
Durante
la segunda etapa aparecen los
problemas para relacionarse con una pareja hasta ciertos mecanismos de defensa
debido a la ansiedad y angustia por las cuales han tenido que pasar. Estos
mecanismos son la racionalización, la necesidad de proyectar la ansiedad en
otra persona, lo que les permite reducir la angustia y aliviar sus cargas
emocionales. También pueden padecer generalmente altibajos emocionales, es
decir, pasan de la euforia al llanto y llanto al enojo. Todos estos sentimientos acaban desembocando
en el trauma les generó la violación.
Esta situación, y es muy importante
recalcarlo, se puede comparar con lo que sienten las personas que viven un
terremoto o una guerra. Es un trauma muy fuerte. De hecho esta suele ser la
etapa en la que buscan ayuda.
A
partir de la tercera etapa, pueden entrar en crisis y presentar algunos
síntomas de la primera etapa. En el aspecto de salud física estas mujeres
pueden sufrir colitis, gastritis, hipertensión, problemas de alimentación
(sobrepeso, bulimia o anorexia). Incluso
en muchísimos casos estas mujeres nunca se han realizado un examen ginecológico
porque tienen miedo de que les toquen sus genitales. Son incapaces de disfrutar
plenamente su sexualidad aunque hayan pasado años de la violación que generó
tal trauma: pueden experimentar anorgasmia, dispaurenia (dolor al tener
relaciones sexuales), vaginismo (ardor) o no sentir nada al tener relaciones
sexuales.
El
síndrome de estrés post-traumático
El estrés post-traumático afecta
a las víctimas de violación aunque también puede aparecer en otras situaciones
como en ex combatientes en guerras o en víctimas de catástrofes naturales y de
otros delitos.
Según un trabajo sobre
estrés post-traumático desarrollado por la Universidad
del País Vasco, mientras las víctimas de otros delitos desarrollan esa
dolencia en un 25% de los casos, el porcentaje se duplica en el caso de las
víctimas de una agresión sexual.
Mientras el ex combatiente
abandona el lugar una vez terminada su participación en la guerra, la mujer
víctima de violación por el contrario ha sufrido el delito en un ámbito
cotidiano, que debe seguir frecuentando durante el resto de su vida. Esto potencia
cada uno de sus miedos, haciéndole difícil llevar una vida ‘normal’ o poder
desenvolverse de manera adecuada en su entorno. La falta interacción con otras
personas, la desconfianza y el rechazo que pueden sentir hacía el sexo opuesto
suelen ser conductas que se adquieran temporalmente o permanentemente en la
victima.
Según las estimaciones de
los especialistas, entre el 50% y el 70% de las víctimas de violación necesitan
recurrir a la psicoterapia.
Las mujeres que no
necesitan de un acompañamiento psicológico en el primer momento son las que
cuentan con un apoyo y un entorno afectivo eficaz: este apoyo se considera
fundamental para la evolución de la mujer violada. Por el contrario las mujeres
que no poseen este entorno positivo, las etapas de depresión y ansiedad pueden
extenderse mucho más y generar problemas psicológicos más graves.
El
problema de las adicciones o el suicidio después de una violación
La angustia, la ansiedad,
la depresión, la baja de la autoestima y la reincidencia de sueños y recuerdos
invasivos son algunos de los rasgos de esta patología.
Todos estos sentimientos
pueden, a la larga, dar lugar a la aparición de problemas de adicción de
sustancias como las drogas o el alcohol y los intentos de suicidio.
En
el caso de que estas mujeres decidan poner una denuncia, esto
también supondría un nuevo trauma. La investigación policíaca y el juicio mismo
pueden y en la mayoría de los casos suponen
nuevas crisis para la víctima. Empezando por la tortura psicología que supone
recordar con todo detalle la experiencia traumática. Por si esto no fuera poco
tanto la policía como los tribunales
tienen toda una historia de trato insensible e, incluso, abusivo entre las víctimas
de violaciones. Es dado por sentado que en la mayoría de estos casos, estas personas
en un principio no se muestren muy simpáticos con la mujer , e incluso algunos
policías pueden adoptar una actitud cínica, sugiriendo que ella aceptó tener
relaciones sexuales, aludiendo a que después cambió de idea. Las actitudes de
los policías no pueden sorprendernos demasiado. Son la consecuencia de una
sociedad machista donde los han educado en una cultura en la que abundan los
estereotipos sobre las mujeres, incluido el que sostiene que la violación sólo
es una situación en la que la mujer cambia de idea. Es cierto que no puede acusarse a todos los oficiales de
policía de ser tan cínicos, pero son demasiadas las víctimas que aluden a un
trato así:
“Por último, manifestaron
que creían que estaba mintiendo. Dijeron que, probablemente, yo había estado
manteniendo relaciones sexuales con mi compañero y quizá tenía miedo de haberme
quedado embarazada. También imaginaron que mi compañero me había abandonado por
eso. Querían saber si alguna vez me había pedido que me acostara con sus
amigos” Alega una víctima.
O de éste:
“Fui a la comisaría y
dije: "quiero denunciar una violación". Me dijeron: "¿a
quién?", y dije: "a mí". El poli me miró y dijo: "¡je!,
¿quién iba a querer violarte?" Comento una joven.
Aparte de estos informes
anecdóticos, disponemos de pruebas científicas más sólidas de las actitudes
negativas de oficiales de policía en diferentes estudios.
El abogado defensor,
procurando salvaguardar al violador, puede tratar de hacer que la víctima parezca,
en realidad, la delincuente (que ella lo sedujo, decidiendo después hablar de
violación; que es una mujerzuela, por lo que no puede hablarse de violación, y
cosas por el estilo). Pueden preguntarle por sus experiencias sexuales
anteriores, con la idea de que, si ha tenido relaciones sexuales
prematrimoniales o extramatrimoniales, la acusen de promiscua, sin que pueda
aducirse violación. Como lo manifestaba una mujer:
“Sacaron a relucir toda mi
vida pasada, haciéndome pasar por todas estas acusaciones, mientras el violador
estaba sentado, callado, rodeado por sus abogados. Por supuesto, la ley le da
ese derecho, pero parecía que era yo la juzgada”. Comento la victima que
decidió llevar el caso a los tribunales.
Varios países han aprobado
nuevas leyes procesales que no permiten que la experiencia sexual previa de la
mujer (salvo con el presunto violador) se utilice en un juicio por violación.
Durante el final del siglo
pasado, debido en parte, quizá, a varios excelentes programas de televisión que
mostraban las situaciones desagradables que pasaba la mujer que había sido
violada, muchos departamentos de policía han intentado modificar el trato que
reciben las víctimas de violaciones. Algunos cuentan con "brigadas anti
violación", formadas por oficiales femeninos que toman declaración a la
mujer e investigan el caso; esto evita la vergüenza de describir el incidente a
un hombre.
Sin embargo, en realidad,
en el 71 % de los casos, el violador planeó la violación con anterioridad; por
tanto, cuesta creer que la víctima tenga la culpa.
Si estás son las
consecuencias que genera una violación sin embarazo… ¿Podemos imaginarnos como
puede ser una que si lo conlleve?
La violación puede causar
problemas durante y después del embarazo, con consecuencias negativas para la madre y el
niño. El tratamiento médico después de una violación inicia desde la prueba, la
prevención y la gestión de embarazo. Una mujer que se queda embarazada después
de una violación podría enfrentarse a una decisión sobre si tener un aborto,
dar al niño en adopción, o aumentarlo. Para una madre que cría a un niño
concebido de violación, tanto el efecto traumático de la violación y la
relación de sangre del niño para el violador son factores claves que pueden
generar problemas psicológicos e inestabilidades emocionales importantes para la madre y el niño. Si una
mujer decide tener y criar al niño, puede tener dificultades para aceptarlo, al
igual que la misma sociedad lo tendría para aceptarlo. Las madres también
pueden enfrentarse a dificultades legales. Un simple ejemplo resultaría ser el
de la mayoría de los estados en USA, donde el violador mantiene la patria
potestad. La investigación realizada por el jurista Shauna Prewitt indica que
el contacto continuo resultante con el violador es perjudicial para las mujeres
que mantienen al niño. En casos más
drásticos para una mujer criar al hijo de su violador puede terminar en
infanticidio, y esto data desde la edad media.
Existen además conflictos
bélicos que convierten el embarazo por violación en un arma de guerra. Es por esto que en caso de guerra el embarazo
por violación se considera en la
Convención de Ginebra como un crimen contra la humanidad y entra también la lista de crímenes de
guerra. Ya que los infantes nacidos como resultado de la violación en tiempos
de guerra suelen ser identificados con el enemigo por lo que crecen
estigmatizados y excluidos de sus comunidades,
e incluso se les llega a negar los derechos básicos, también pueden ser
asesinados antes de llegar a la edad adulta.
Un ejemplo claro es el caso de
los niños medio-árabes de Darfur. Quienes nacieron de mujeres violadas por
soldados janjaweed como parte de la guerra en Darfur. O los niños de Nanking,
que fueron el resultado de 7 semanas de violaciones sucesivas en China. La
guerra de Bosnia, que supuso el intento de crear niños “serbios de calidad” a
costa de aproximadamente 50.000 mujeres que se hallaban encerradas en estos
campos de violación y reproducción consecutivas. Hijos de la violación durante una guerra estos niños también corren severos riesgos debido a que
quedan al cuidado de madres
traumatizadas que no pueden proporcionar suficiente cuidado, y actúan de manera
negligente durante la crianza .
El impacto que un embarazo
forzado tiene en la vida de una persona, e incluso de sociedades enteras, es
profundo, controversial y en muchísimos casos solo se obtienen efectos
negativos.
Es cierto que desde el
punto de vista ‘moral’ ‘ético’ o ‘espiritual’ la práctica del aborto es
inconcebible. ¿Pero y desde el punto de vista que nos ofrece el sentido común?
Estamos hablando de dos vidas. Eso está bien, pero por un momento, analicemos
el problema desde un ángulo diferente. Las cifras son números. Y los números
tienen rostros de personas reales. ¿Y si por un momento esos rostros fueran de
quienes amamos? La realidad puede ser
muy distinta si únicamente nos aferramos a nuestras creencias, haciendo caso
omiso de las necesidades de otra persona. En un principio nosotros como seres
ajenos a esta desgracia no podemos apreciar de manera acertada la carga que
generará en esta persona. No seremos nosotros quienes arrastremos con
insomnios, trastornos psicológicos, inestabilidad emocional, temor a la vida y
las prácticas sexuales, no correremos tampoco con los gastos económicos (que en
ocasiones pueden ser muy difíciles de llevar), no tendremos la inmensa
responsabilidad de lograr encaminar un nuevo ser cuando nuestra vida no podría
estar más desencaminada, no seriamos nosotros quienes generaríamos en este niño
nuevos problemas y traumas psicológicos. Por lo tanto ¿Quiénes somos… (Si somos
ajenos a la desgracia) para decidir por quienes lo padecen?
El derecho a realizar un
aborto en caso de violación, pertenece también a los derechos humanos
internacionales. Apela a la integridad del cuerpo de aquella mujer cuyo cuerpo
ha sido salvajemente violentado. Apela a su decisión de decidir qué debe hacer
con tan dura carga y tan controversial decisión. Apela además a la protección
que todo Estado debe brindar a quienes son víctimas de estas atrocidades.
¿Pueden
los derechos de estas mujeres ser ignorados ante tales circunstancias?
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