Creo que esto me describe a la perfección, creo que por eso soy así, por eso estoy acostumbrada a sentir nada, quizás nada disfrazada de un dolor que ya casi ni se siente, por que me he acostumbrado a el. Creo de hecho que es algo con lo aprendí a lidiar con los años,las cicatrices son buenas maestras, y aunque jamás dejen de doler, algunas veces son necesarias, no se puede echar el tiempo atrás, nadie tuvo la culpo, la vida es simplemente así. Se que hace mucho todo perdió sentido, pero tampoco importa, nadie vino a este mundo para hacerme feliz, para no abandonarme o salvarme, nací sola, y de tal modo se que es una misión que me corresponde solo a mi. Aunque aveces no soporto la pasividad con la que lo acepto, lo que la vida me ha hecho entender, las cosas que he aprendido, como dejar ir, aceptar, olvidar, sonreír con la sonrisa rota, amar con el corazón hecho añicos, a darme fuerzas cuándo he estado sola tirada en un mar de lagrimas en el cuál nadie me cedió su mano, en mis peores momentos, he aprendido a ser incondicional sin esperar nada a cambio, a aguantar el dolor de las decisiones que elijo, a aceptar que fallo, y que no todo saldrá siempre como quiero, que debo aún elegir muchos caminos, respirar aún más hondo, caminar más firmemente, sin nadie a mi lado, todos irán y vendrán, no se si existe un ser lo suficientemente masoquista como para acompañarme siempre, y que se yo, eso tampoco es decisión mía, estoy destruida, si, he perdido mucho, si, me rompieron el corazón y la sonrisa, también, pero fortalecieron mi alma. Aprendí a vivir. Lo cuál nunca quise, aprendí a crecer, aunque siempre evite hacerlo, aprendí a sonreír en días como hoy, aprendí de la vida, aprendí de mis errores, aprendí a perder partidas, y eso es algo, que ni todo el daño del mundo, ni todo lo que hiere, ni todo lo que me hagan podrá cambiar.
Linda noche.

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