Mi Vida Eres Tu. Capitulo 3
Era un día nublado, genial, un dolor de cabeza tremendo, aquellos días, no resultaban muy alentadores, de hecho desde principio de mes, no lo habían sido. Confusión, rabia y tristeza, definitivamente no eran una buena mezcla, pero todo, había empeorado desde que, todas las mañanas desde hacia dos semanas, me hubiera carcomido un confuso sentimiento, a ciencia cierta, no me gustaba pero sentía que no podía evitarlo y de hecho, había ya echado las cartas al destino. Sin embargo nada era claro para mi, absolutamente nada. De hecho como era de costumbre en mi, resultaba fácil no pensar en nada, y simplemente mantener una sonrisa, sonrisa que me había propuesto mantener por encima de todo. Camine hacía las cortinas, mire el mismo y aburrido paisaje, me sentí fatigada solo de pensar en el día que me esperaba, la misma escuela, el mismo simple y soso papel. Un sabor amargo se me subio a la garganta, y un tipo de extraña ansiedad me cosquilleo en el estomago, si un nombre que hacía mucho no me causaba dichos efectos, toque mis labios, un recuerdo que desde aquel preciso momento , se habría convertido en un recuerdo inborrable, aquel sentimiento me preocupaba, nada, ni nadie, me había hecho perder antes el equilibrio por el recuerdo de un simple beso. Suponía que era mejor, por primera vez en mi vida, dejar que las cosas pasaran, no temer, simplemente no escapar ¿Valía la pena? Bueno, confieso que esa pregunta me mataba del miedo.Pero había algo, algo en el, que simplemente me hacía bajar las defensas. Todo el camino de ida al colegio pase pensando esto, mirando por la ventana, la playa siempre, me había parecido uno de los pocos lugares bonitos de aquel condenado pueblo, pero aquella mañana, no la comtemplaba por aquello precisamente, sabía quien estaría sentado cerca del muro de la arena, el corazón me latía fuerte, si, había cambiado mucho desde que eramos pequeños, ya no era mas un niño, se alejaba en realidad mucho de serlo. No me atrevería a mirarlo ni mucho menos a saludarlo, pero quería sentir esa paz extraña, que sentía solo cuando estaba cerca de el y no estaba equivocada por exactas milesimas de segundo, senti esa paz. "Ángel" su nombre siempre me había gustado. Aún así los por que, no se extinguirían de mi cabeza, procure, no pensar en ello de nuevo, y simplemente desvié de nuevo mi mirada, dispuesta a empezar otro día escolar.
-Gisselle, ¿Que has hecho durante este fin de semana?-La pregunta me agarro totalmente desprevenida y las mejillas se me pusieron rojas, ahí se encontraba María, sentada en la banca de enfrente, sonreí tímidamente.
-Digamos que fue un buen de semana, mejor de lo que esperaba, y ¿el tuyo?
-Oh Gisselle-alzo las cejas- Parece que ya no necesitas que te preste "¿Como saber que es amor?"-solto una risa breve.-Mi fin de semana estuvo bien, pero a puesto a que no tan bueno como el tuyo, cuéntame soy toda oidos.
-Nada en especial, solo vimos una película.-No se mostró en absoluto convencida.
-Fingire que te creo, Felicidades Gisselle.
-No tan rápido, no somos oficiales aún.
-Poco a poco, pero ¿El sabe que...? ¿Que solo te quedan meses?-Asentí abatida
-Lo sabe.-el timbre del inicio de clases sonó, María volvio a su puesto, acomodo su cabello y centro su atención en la pizarra, hice lo mismo, pero mi concentración sería por completo nula, me tocaba matemáticas, y ya de entrada la cabeza comenzaba a vagar por otros lugares. no me gustaba nada la matería, y eso hizo mucho más fácil la entrada de "Ángel" en mi subconsciente. La mañana en general paso como siempre, clases, clases, información que mi cerebro almacenaba a diario desde hacía ya 4 años. Lo único realmente importante para mi, era que llegaran las 5 y media de la tarde y verlo, verlo, y estar a su lado, de nuevo las cosquillas en mi estallaron. Todo iba perfecto, faltaban solo 10 minutos para la salida, y apenas 3 horas para las 5.Hasta que una voz que nunca me traía buena vibra me hablo desde el fondo de la clase.
-¿Que se siente ser tan fea Gisselle?-Un sentimiento extraño me oprimio el pecho, era común, sus insultos, su forma de tratarme.
-Se siente lo mejor del mundo, y tu, dime ¿Que se siente ser un retrasado con media neurona?- las carcajadas estallaron en el aula, lo que me hizo sentir reconfortada por un momento, luego asimile que era un golpe bajo a mi autoestima, que de por si, siempre yacía en el suelo. El timbre por fin sono, salí impaciente al autobús celeste metálico y me senté en la última ventana, quería llegar a casa, llegar a casa y que las horas se pasaran volando.El viento chocaba en mi cara, mire todo el trayecto por la ventana, esas cosas siempre me habían atraído, el cielo, sus colores, me parecían hermosos, especiales. Esta bien,quizás siempre lo había visto como un escape, quizás, mediante el cielo, las personas a las que más echaba de menos, podrían estarme pensando, y entonces, quizás por ese preciso momento, no estábamos tan lejos. Una media sonrisa se dibujo en mi rostro, a pesar de la intensidad de los últimos acontecimientos de mi vida, me sentía bastante feliz. Cuando llegue a casa, salude con una gran sonrisa, bastante entusiasmada. Comí y me arregle lo mejor que pude, bueno, lo que podía realmente lograr frente al espejo, y me dedique a leer un buen libro, mientras impaciente, esperaba que fueran las 5 de la tarde, las manecillas del reloj sonaban en mi cabeza, sentía muchos nervios, y ¿Ansiedad? Lo necesitaba, necesitaba hablar con el, estar con el, besarlo de nuevo, quería quedarme sin aliento.Oí el asfalto sonar, mi corazón latió fuertemente "Cálmate Gisselle" susurro mi voz interna.Inhale, exhale. Deje el libro a medio cerrar encima de mi cama y baje las escaleras rápidamente, al abrir la puerta estaba el, el y su sonrisa, el y su hermosa sonrisa.
-Hola, Ángel-dije tímidamente,el alzo su mirada, sus ojos de color miel me miraron fijamente-Hola Gisselle.
La verdad es que a ciencia cierta, todo parecía perfecto cuando estaba con él, absolutamente todo dejaba de importarme , incluso mis complejos, con el, era fácil ser yo, de alguna extraña manera, sabía que el jamás me juzgarías.
El silencio se hacía presente siempre que estábamos juntos, era esa especie de silencio en el que seguramente ambos nos estaríamos preguntando ¿Quien rayos tomara la iniciativa?
-Gisselle, te quiero decir algo que me acaba de ocurrir en este preciso momento.-lo mire fijamente.-Sabes que soy toda oídos-creí poder mantener la mirada, pero, me resulto imposible al ver la intensidad de esta.
-Me acaban de dar unas ganas de besar...tremendas.-Las mejillas me ardieron.
-A mi también me dieron ganas-dije en un tono casi imperceptible.
-¿Entonces...? ¿Nos besamos?-Arqueo una ceja, no medie palabras, mis labios latieron, me reconforte al sentir su aliento, cerré los ojos, y me deje llevar por completo. Aveces pensaba que, aunque hubiera sido realmente poco el tiempo que el hubiera estado de nuevo en mi vida, sentía que si en ese preciso momento, el se fuera, me quedaría sin una mitad de mi, a su lado me sentía segura, sin embargo esa duda me asalto de nuevo ¿Por que yo? ¿Y no ella? ¿En realidad puedo confiar en ti? ¿No me harás daño?Borre eso de mi mente, y le seguí el beso. Sinceramente no se que tenía, pero me hacía desear absolutamente todo de el. El mágico ambiente se rompió cuando la puerta de entrada sonó, nos separamos asustados, y procuramos alejarnos lo máximo posible.Mi tía entro por aquella puerta con aquel pequeño que de vez en cuando me había tocado pasar largos ratos.
-Hola niños-dijo ella haciendo énfasis-Ven aquí Ángel, quiero verte, estás inmenso.Sin dudarlo se levanto y le dio un abrazo.
-¿Como está tu mami?.dijo alzando la vista ya que el era considerablemente mucho más alto que ella, y a ciencia cierta que mi, y toda mi familia.
-Bien contesto el con una sonrisa, típica y agradable. Luego ella se llevo al pequeño a la cocina y ambos nos quedamos observando por largo rato.
-Para mi ese beso no fue suficiente-dije bajando mucho la voz.
-Para mi tampoco, apuesto a que ni siquiera llegábamos al minuto.¡Es injusto!
-Yo no me pienso contentar con eso.
-¿Pero como haremos? Hay gente aquí.
-Eso no me importa, quiero besarte-Debía admitirlo esa no era mi actitud, de hecho jamás me había sentido atraída a besar a alguien tanto, como a aquel chico, pensándolo bien, quizás fue, por que siempre lo quise besar desde mis 2 años-Yo también quiero besarte. Pero me parece que ahora no se podrá-Resople y me levante del suelo sin mediar palabra, solo abrí la puerta y comencé a jugar con la barra de las ventanas.La noche estaba clara, sin nubes, estrellada, con la luna llena en su punto más alto. Aquello era agradable.
-Hey, ¿Que haces?-mire hacia el cielo-Nada, solo estoy , sola, aquí afuera. ¿NO lo ves?
-Vamos ¿Pretendes que salga? SI lo hago quizás sospechan...
-Solo se que quiero besarte, si decides salir o no, no me incumbe.
-Está bien.¡Ganaste! Te estas volviendo chantajista-sonreí para mis adentros, al darme cuenta de que comenzaba a utilizar las misma técnicas que el utilizaba cuando quería conseguir algo de mi.
-Ahora si, puedes besarme todo lo que quieras-dijo cuando se sento enfrente mio.-mire para otro lado.
-No puedo Ángel, se darán cuenta.-Me atrajo a su cara-Ahora a mi tampoco me importa, yo también quiero besarte-Se acerco a mis labios y solo los choco-Aunque solo deba conformarme con picos-sonreí.
-¿Otro?-no medio palabras-Nunca me cansare de besarte, dame otro-Obedecí sin pensar en nada. De nuevo el ambiente estaba roto.
-Gisselle, saldré, confió en ti y en Ángel-me alegre pero no demostré absolutamente nada.
-Gisselle vamos adentro-dijo una vez que ella se había esfumado entre la fila de farolas.-Encantada-fue solo cerrar la puerta y sentir sus labios encima de los míos. Me acerque a el, el me tomo las manos y continuo besándome. Abrí mis ojos lentamente, el me estaba mirando, mientras acariciaba mi rostro, cerré de nuevo los ojos. También coloque mis manos encima de su rostro, los besos eran lentos, torpes, pero apasionados, abrí mis ojos para encontrarlo de nuevo con sus ojos clavados en mi.-Ángel-sus labios se pararon.
-Dime.
-¿Por que me miras?-sus labios volvieron al ataque, esta vez estábamos ambos con los ojos abiertos.-Por que me gustas demasiado.-dijo mirándome fijamente.-y quiero ver lo hermosa que te ves cuando me besas.-trague saliva por completo.-Aunque no me creas es la verdad, eres hermosa.¿Sabes algo Gisselle?-Me aparte hasta dejar una distancia considerable entre ambos-Dime.
-Me...-su voz se corto-Es que en verdad me gustaría que fueras mi novia.-Tarde en reaccionar un poco.-A mi también me gustaría que lo fueras.
-¿Entonces, por que aún no lo somos?-trague saliva y baje la mirada.
-Por que...lo sabes...me voy a ir.-Me tomo por la barbilla.
-Quiero estar contigo hasta que te vallas, seamos novios-traque saliva.
-Está bien seamos novios.-sonrió fuertemente.
-Wiii somos novios-dijo tomando mis mejillas.
-Wiii somos novios-dije haciendo lo mismo.
-Gisselle, me gustas, me gustas mucho.
-Tu a mi también de la misma manera.Me gustas demasiado.-parpadeo.-Y me volvió a besar.
-Gisselle me tengo que ir-sentí que algo me destruía por dentro.Me separe y lo acompañe a la salida,me dio un pequeño beso en los labios, en ese momento lo tome por el cuello, no quería que se fuera. Bastante tiempo lo había tenido lejos de mi, como para tolerar un solo segundo más. No me controle, el me rodeo con sus brazos por la cintura.
-Gisselle, TE QUIERO.-Me quede fría. -¿Qué?-Te quiero.-¿A mi?-Si a ti-¿Por que?-POR QUE SI.-Okey, déjame analizarlo-volvió a besarme.
-Hey Ángel, mira esa estrella allí arriba.-La señale y el la miro-Esa estrella brilla tanto, y es tan bonita, solo por que tiene tu nombre, cada vez que me sienta triste, la veré y me acordare de ti.-Volvió a besarme.
-Ángel...mira la luna ¿No te parece bonita?
-Es tan bonita como tu.Debo irme.
-Nunca dejo ir a los que me importan.
-Lo se, pero ya son las diez y más y es peligroso, además traigo la laptop.Arrugue mi nariz-Esta bien. Vete-roce sus labios lentamente-Vete.-El se aparto de mi, sentí la puerta cerrarse, quise caminar hacía la casa, para cuando unas manos me atrajeron por la cintura.Volvio a besarme esta vez apasionadamente.
-¿Por que no puedo dejar de besarte Gisselle? Dime.
-Ángel...yo también te quiero.-¿Esa había sido yo? Sinceramente no me importaba cuán cursi hubiera sonado todo eso, quería besarlo, estar con el,aunque tuviera que irme, el destino, por primera vez en la vida me dolía, por primera vez en mi vida, quería apostarlo todo por esa persona. Me estaba enamorando y eso era peligroso,yo no le convenía a nadie. Lo apreté más contra mi. NO QUERÍA QUE EL SE SEPARARA DE MI. NO EL.El corazón me latía, el latido de su corazón hacía que el mio se relajara. El me hacía feliz. Y eso era lo único que importaba

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